
Los antiguos egipcios adoraban a la vez que temían al dios cocodrilo Sobek, encarnación de los enormes reptiles que entonces surcaban las aguas del Nilo y que hoy, ya fuera del riesgo de extinción, pueblan las orillas del lago Nasser. Aunque la caza indiscriminada y la contaminación habían diezmado la antaño numerosa población de cocodrilos,
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