REGIÓN INTERNACIONAL
Ayer miércoles, 17 de octubre de 2012, la organización Greenpeace desplegó una pancarta gigante de 234 metros con la leyenda: “Por un maíz libre de transgénicos” frente al edificio que alberga las oficinas de Monsanto en México.
A las afueras del lugar, una treintena de activistas denunciaron que los recientes permisos de siembra otorgados a dicha empresa acabarán con el nativo maíz mexicano.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación los activistas de la organización ambientalista portaban pancartas con el mensaje: “Monsanto, fuera de nuestro maíz”, y la imagen de un lobo clavando los colmillos a una mazorca.
Indicaron que la empresa Monsanto, principal comercializadora a nivel mundial de semillas transgénicas, solicitó dos permisos para sembrar de manera comercial maíz en 700 mil hectáreas del estado de Sinaloa y Pioneer para la siembra de una variedad de Monsanto en 351 mil 284 hectáreas del estado de Tamaulipas.
“Ambas solicitudes plantean un grave riesgo para la conservación del maíz nativo y representan un peligro potencial de contaminación para los cultivos de maíz blanco empleado, esencialmente, para consumo humano”, denunció Aleira Lara, coordinadora de la campaña de Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace México.
“Permitir la siembra comercial en Sinaloa, que es ‘El Granero de México’ y principal productor de maíz blanco, representa el ‘tiro de gracia’ a nuestro derecho a una alimentación sana y de calidad”, abundó Lara.
La activista recordó que desde el 6 de marzo del 2012, el Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, recomendó reinstalar urgentemente la moratoria a las siembras de maíz transgénico en México debido al grave riesgo que representa para la diversidad de las variedades nativas de maíz.
A pesar de ello, dijo, ni la Secretaría de Agricultura ni la de Medio Ambiente se han pronunciado en contra de este tipo de siembras.
FUENTE | www.milenio.com
