Dec 152011
 

El año 2011 fue particularmente bueno para los 484 gorilas de montaña (Gorilla beringei beringei) que habitan en la región de Virunga. Por un lado no se ha producido este año ninguna matanza de la especie (como las producidas en 1994 y 2007) y por otro han nacido 13 crías. Una leve esperanza para la especie.

Sólo quedan dos poblaciones de gorilas en libertad, una se encuentra en las montañas Virunga en Ruanda y la otra se halla en la selva de Bwindi, en Uganda.

La situación del gorila de montaña es delicada. Juntando las dos poblaciones quedan menos de 700 individuos en estado salvaje. No obstante estas cifras, su población ha ido aumentando levemente en los últimos años.

El gorila de montaña está en peligro de extinción debido a la  pérdida de su hábitat, a la caza ilegal, a los contagios de enfermedades humanas y las continuas guerras de la región en donde habitan.

Es uno de los gorilas más conocidos gracias a las investigaciones de Dian Fossey y la película Gorilas en la niebla.

El gorila de montaña tiene el pelo más largo y oscuro que el resto de los gorilas, lo que le permite vivir en grandes altitudes y viajar hacia áreas donde la temperatura puede descender por debajo de la temperatura de congelación. Se ha adaptado a la vida en el suelo mejor que otras especies de primates no humanos y de hecho sus pies se asemejan bastante a los de los seres humanos.

Seres humanos y gorilas son lo bastante parecidos genéticamente para que los gorilas sean vulnerables a muchas patologías humanas, especialmente aquéllos que normalmente son visitados por turistas. Estas enfermedades pueden ser devastadoras para poblaciones tan aisladas con un sistema inmunitario tan deficiente.

 

Cada gorila se suele identificar fácilmente por rasgos nasales propios de cada individuo, los investigadores se valen normalmente de fotografías e ilustraciones de caras y narices para su identificación y monitoreo.

Un gorila recién nacido pesa alrededor de 1,8 kg y pasa la mayor parte de sus primeros días pegado a su madre. Comienza a andar a los cuatro o cinco meses, empieza a meterse hojas en la boca a los cuatro o seis meses y a los ochos meses ya puede deglutir comida sólida.

 

La duración de la gestación es de 8 meses y medio y suele ser de una única cría. Las hembras suelen criar una cría cada 6 u 8 años.

De acuerdo al último censo realizado en las montañas de Virunga, 11 madres han dado a luz durante 2011. Este es un dato alentador para la recuperación de esta maravillosa especie en peligro de extinción.

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