El cuerpo de agua de 122 metros de longitud podría perjudicarse -seriamente- con el avance de la construcción y el aumento del turismo.
La Laguna Azul, con sus tres bordes, es una deslumbrante lágrima de agua de 122 metros de longitud que se junta con el Caribe a lo largo de la costa que -una vez- fue escondite de ricos y famosos y escenario de una película que protagonizó la actriz estadounidense Brooke Shields.
La pequeña costa de la laguna ya fue estropeada por un restaurante abandonado tras un huracán y una plataforma de helicóptero destruida. Ahora, un nuevo desarrollo causa alarma entre los ecologistas que intentan salvar una de las más gloriosas atracciones naturales de Jamaica. El propietario de un pequeño hotel -en la cima de una colina con vista hacia la laguna- derribó una parte de bosque y de manglar para crear una playa privada con arena blanca que podría estropear el ambiente único.
En la mayoría de los sitios en este país -altamente dependiente del turismo y en el que los políticos suelen considerar el cabildeo de los ecologistas un estorbo al desarrollo económico-, una pequeña playa donde se eliminan manglares difícilmente podría merecer una noticia.
Pero la Laguna Azul no es cualquier lugar. Es un inusual medio ambiente donde las cálidas aguas del mar se mezclan con agua fresca de los fríos manantiales en un pozo de 57 metros de profundidad. Pequeños peces azules nadan alrededor de la orilla mientras fragatas rojinegras bajan en picada.
La caleta fue descrita por primera vez en un diario de 1894 publicado por el fotógrafo pionero Adolphe Duperly. Las pinturas del francés sobre Jamaica fueron un éxito en una exhibición de París y ayudaron a la Laguna Azul a volverse destino de los viajeros.
Observador Global















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